Cuentos de misterio para leer online
Un cuento de misterio empieza con algo que no encaja —una muerte, unas piezas de plata que faltan, un papel con un renglón de más— y termina cuando alguien lo explica. Entre las dos cosas está lo que hace al género: la sospecha, las pistas y el gusto de intentar adelantarse a la solución.
Los relatos de esta página son misterios completos y breves. Cada uno se lee en un rato, entre media hora y poco más de una hora; está dividido en capítulos cortos y se resuelve dentro de sí mismo.
Cuentos de misterio publicados
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Las casas mueren de calor
En diciembre, en Norilsk, el sol no sale. El bloque diecisiete se ha abierto de arriba abajo, y sus vecinos saben que, si la grieta es cosa del clima, el bloque se declara en ruina y ellos se van por fin al continente. Una reaseguradora de Zúrich… manda a un perito suizo que no habla ruso a decir si el suelo cedió o lo hicieron ceder. Esa noche empieza la purga negra y nadie puede salir. A la mañana siguiente, el hombre que iba a enseñarle algo aparece helado en el sótano, abrazado a un tubo que quema.
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La casa se comió la escalera
El Círculo Mercantil de Sarnia estrena comedor, luz eléctrica y una casa entera comprada al vecino, y la noche de la inauguración sesenta socios ven cruzar una figura blanca por el vidrio del testero, a una altura donde no hay suelo. Antes del café,… un médico aparece muerto en el fondo del hueco de una escalera demolida. El juzgado manda a un perito a decir si aquel hombre pudo caerse solo. La puerta apareció cerrada con llave, la llave apareció colgada en su clavo, y en el libro de la conserjería no hay línea de vuelta.
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Nadie cuenta mirando
El Ropero de Caridad de Tornellosa son cuatro señoras, once años de jueves y una colcha de ochenta y una rosetas de ganchillo que acaba de ganar el premio de la Diputación. Una denuncia sin firma llega al juzgado: dice que la colcha está comprada en… un taller y que las mil pesetas se cobraron con engaño. El juzgado precinta la sala y manda a un perito a dictaminar quién hizo esa labor. No hay muerto, no falta nada y nadie ha forzado ninguna puerta. Pero en la colcha hay ochenta y una rosetas y en la sala hay cuatro pares de manos.
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Nadie pesa la ida
Chronos45 vende viajes de cuarenta y cinco minutos exactos al pasado, con un registro de entrada, otro de salida y una aduana que pesa a todo el mundo a la vuelta. El viernes salieron nueve hacia el Londres del 12 de octubre de 1934 y volvieron… ocho. Edmund Whitmore, que fundó la casa, se apartó del grupo veinte minutos y apareció muerto en el sótano de una casa vacía de Fitzrovia. La media hora en la que pudo ocurrir está cubierta minuto a minuto por siete testigos, y ninguno miente. La inspectora Constance Quayle no investiga coartadas: pesa lo que la gente lleva encima.
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Las casas no se estiran
Bellabrida está cerrada por las fiebres y la crecida se llevó el puente. Doña Casilda Mansilla ha muerto, y su testamento llega al juzgado con una oblea nueva y un renglón de más. Aristide Valmont tiene que dictaminar si esa línea es suya, y tiene… que hacerlo desde la otra orilla del río, con lo que cruza los martes y los viernes en la cesta del correo. El lector recibe los mismos papeles el mismo día que él: un croquis, seis declaraciones que nadie pudo acordar y una fotografía.
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Nadie se equivoca en fila
El reloj de la torre lleva dos días parado y en Ontanaya no hay manera de saber la hora. Durante el baile de la feria, las siete piezas de platería desaparecen de una vitrina cerrada con dos llaves, en un palacio lleno de gente. A Duarte Cabral de… Meneses, que estaba allí como adorno de la fiesta, le tocan catorce declaraciones que no encajan entre sí y que, sin embargo, no mienten.
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Lo que se dice sin miedo
Un fotógrafo escribe a Duarte Cabral de Meneses para contarle algo y le pide que espere al día siguiente. Esa mañana lo encuentran muerto en una cabina del balneario, con el baño que pedía su ficha. Duarte se queda los ocho días que le han pagado… por adelantado hablando de tonterías con doce huéspedes, porque nadie miente en los adornos.
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Primero baja el candil
En el lagar hay una regla de octubre que nadie explica: primero baja el candil y después el hombre, y nunca solo. La noche en que Mercedes vuelve después de veintitrés años, baja sola. Aristide Valmont había llegado la víspera a tasar la casa y se… queda porque la bodega no cuenta la misma historia que la familia.
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Tres cosas recogidas
Un desprendimiento deja incomunicada una casa en un puerto de montaña con siete personas dentro y doce grados bajo cero. Por la mañana, la dueña aparece muerta en el invernadero, sentada en su butaca, y nadie ha entrado ni ha salido en toda la… noche. Aristide Valmont, un perito judicial al que la nieve ha desviado del camino, se queda mirando tres cosas que alguien recogió y que no hacía ninguna falta recoger.
Qué vas a encontrar
Misterios de los que se llaman de enigma: un escenario acotado, un grupo chico de personas y un problema que parece imposible. Una casa de montaña aislada por la nieve, un lagar en plena vendimia, un balneario, un palacio en fiestas, un pueblo al que la crecida dejó sin puente.
No siempre hay un muerto. A veces el enigma es de quién es un renglón en un testamento, o quién tejió de verdad una colcha premiada. Lo que no falta nunca es la pregunta de fondo: qué pasó, y cómo se sabe.
Pistas a la vista
Estos relatos juegan limpio: lo que el investigador ve, el lector también lo ve, y la solución se apoya en cosas que estaban en la página. Se pueden leer de corrido, dejándose llevar, o con lápiz, anotando quién dijo qué. Las dos formas funcionan.
Cuento largo o novela corta
Algunos son cuentos largos y otros se acercan a la novela corta. La ficha de cada uno dice cuántos minutos lleva y en cuántos capítulos está dividido, y el sitio recuerda en cuál te quedaste: están pensados para una sentada, pero no hace falta leerlos de una vez.
Por dónde empezar
Si es la primera vez, conviene uno breve: en cuentos gratis están ordenados del más corto al más largo. Si preferís seguir a un investigador, en relatos de detectives están agrupados por quién resuelve el caso.
Preguntas frecuentes
¿Hay que leerlos en orden?
No. Cada relato plantea y resuelve su propio caso. Cuando varios comparten investigador hay un orden sugerido, pero se puede empezar por cualquiera.
¿Son gratis?
Sí, todos, completos y sin registro.
¿En qué idiomas están?
En español, portugués e inglés. El selector de idioma de cada página abre la misma historia en la otra lengua.