Aristide Valmont
Aristide Valmont es perito. Lo llaman para tasar una casa o para dictaminar si un documento dice lo que parece, y casi siempre llega a lugares donde ya está pasando algo. Viaja con una maleta, un cuaderno y un lápiz, y tiene una cortesía tan cuidada que, según él, es lo único que le queda de acento.
Su método es de oficio: ordenar a las personas según cómo intervienen, anotar con paciencia y fijarse en lo que nadie más mira.
Casos publicados, en el orden sugerido
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Caso 1
Tres cosas recogidas
Un desprendimiento deja incomunicada una casa en un puerto de montaña con siete personas dentro y doce grados bajo cero. Por la mañana, la dueña aparece muerta en el invernadero, sentada en su butaca, y nadie ha entrado ni ha salido en toda la… noche. Aristide Valmont, un perito judicial al que la nieve ha desviado del camino, se queda mirando tres cosas que alguien recogió y que no hacía ninguna falta recoger.
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Caso 2
Primero baja el candil
En el lagar hay una regla de octubre que nadie explica: primero baja el candil y después el hombre, y nunca solo. La noche en que Mercedes vuelve después de veintitrés años, baja sola. Aristide Valmont había llegado la víspera a tasar la casa y se… queda porque la bodega no cuenta la misma historia que la familia.
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Caso 3
Las casas no se estiran
Bellabrida está cerrada por las fiebres y la crecida se llevó el puente. Doña Casilda Mansilla ha muerto, y su testamento llega al juzgado con una oblea nueva y un renglón de más. Aristide Valmont tiene que dictaminar si esa línea es suya, y tiene… que hacerlo desde la otra orilla del río, con lo que cruza los martes y los viernes en la cesta del correo. El lector recibe los mismos papeles el mismo día que él: un croquis, seis declaraciones que nadie pudo acordar y una fotografía.
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Caso 4
Nadie cuenta mirando
El Ropero de Caridad de Tornellosa son cuatro señoras, once años de jueves y una colcha de ochenta y una rosetas de ganchillo que acaba de ganar el premio de la Diputación. Una denuncia sin firma llega al juzgado: dice que la colcha está comprada en… un taller y que las mil pesetas se cobraron con engaño. El juzgado precinta la sala y manda a un perito a dictaminar quién hizo esa labor. No hay muerto, no falta nada y nadie ha forzado ninguna puerta. Pero en la colcha hay ochenta y una rosetas y en la sala hay cuatro pares de manos.
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Caso 5
La casa se comió la escalera
El Círculo Mercantil de Sarnia estrena comedor, luz eléctrica y una casa entera comprada al vecino, y la noche de la inauguración sesenta socios ven cruzar una figura blanca por el vidrio del testero, a una altura donde no hay suelo. Antes del café,… un médico aparece muerto en el fondo del hueco de una escalera demolida. El juzgado manda a un perito a decir si aquel hombre pudo caerse solo. La puerta apareció cerrada con llave, la llave apareció colgada en su clavo, y en el libro de la conserjería no hay línea de vuelta.
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Caso 6
Las casas mueren de calor
En diciembre, en Norilsk, el sol no sale. El bloque diecisiete se ha abierto de arriba abajo, y sus vecinos saben que, si la grieta es cosa del clima, el bloque se declara en ruina y ellos se van por fin al continente. Una reaseguradora de Zúrich… manda a un perito suizo que no habla ruso a decir si el suelo cedió o lo hicieron ceder. Esa noche empieza la purga negra y nadie puede salir. A la mañana siguiente, el hombre que iba a enseñarle algo aparece helado en el sótano, abrazado a un tubo que quema.
Cómo leer sus casos
Cada caso plantea y resuelve su propio enigma, así que se puede empezar por cualquiera. El orden sugerido es el de publicación: permite ver a Valmont en escenarios muy distintos —una casa de montaña aislada por la nieve, un lagar en plena vendimia, un pueblo que la crecida dejó sin puente— y acostumbrarse a su manera de mirar.
Sin spoilers
Esta página no cuenta nada que no digan las sinopsis. Las soluciones están donde tienen que estar: al final de cada relato.